Mantenimiento

Nuestras puertas están diseñadas para ofrecerte comodidad, seguridad y resistencia a lo largo del tiempo. Con unos cuidados básicos, conservarás su funcionamiento óptimo durante muchos años, especialmente si están expuestas al aire libre o instaladas en zonas costeras.

Uso adecuado

Para garantizar la seguridad, cierra siempre la puerta con todas las vueltas de llave. Utiliza la manivela o el pomo para hacerlo suavemente, sin golpes ni tirones. Gira la llave sin forzar y extráela solo cuando hayas completado el giro. Si notas resistencia, no la fuerces: probablemente el cilindro necesite mantenimiento. No uses la llave para empujar o cerrar la puerta. Si se cae al suelo, revísala: una llave deformada puede dañar el cilindro. En caso de pérdida o robo, se recomienda cambiarlo. Evita apoyar peso sobre la manivela y no intentes abrir la puerta desde ambos lados a la vez. Deja la llave puesta por dentro solo si el cilindro es de doble embrague.

Mantenimiento básico 

El mantenimiento consiste en lubricar los puntos clave una vez al año o, si la puerta está expuesta a humedad o salitre, cada seis meses.

En todos los casos, no uses aceites domésticos, grasas espesas ni productos no específicos para estos mecanismos. 

Limpieza regular 

Para el mantenimiento habitual basta con un paño de algodón seco. Si necesitas una limpieza más profunda, usa un paño ligeramente humedecido con agua y jabón neutro (bien escurrido), y seca después con otro paño limpio. Limpia también las llaves y cerrojos, ya que el polvo acumulado puede afectar al funcionamiento.

No utilices disolventes, alcohol, estropajos ni productos abrasivos. Evita el exceso de agua para no dañar materiales o mecanismos.

Revisiones puntuales 

Con el uso o el paso del tiempo, algunos elementos pueden aflojarse o desajustarse, lo cual es completamente normal. Si el resbalón no encaja bien, ajusta la pieza del marco girando su tornillo. Si algún tornillo de la manivela o el escudo se afloja, basta con reapretarlo con un destornillador. Puedes aplicar un sellador de roscas si deseas una fijación más duradera.

Con estos cuidados básicos, tu puerta se mantendrá limpia y funcionará como el primer día durante muchos años.